Desescalada, un acertijo endemoniado.
- Ricardo A. Hernández R.

- 14 may 2020
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 16 may 2020
Todos los Países están aplicando o programando la desescalada del confinamiento con la finalidad de volver a la normalidad, o más bien, la llamada "nueva normalidad", procurando la reactivación de las actividades y la estructura productiva de cada país, e intentando frenar el desplome económico, siempre en el marco dictado por las limitaciones que impone la pandemia y los riesgos sanitarios que esto conlleva.

Los gobernantes que deben tomar las decisiones tienen entre sus manos un acertijo realmente endemoniado; por un lado está el riesgo de un repunte descontrolado del virus y la posibilidad de más perdidas humanas por el covid-19, ya que someter el virus es una tarea sumamente difícil hasta que se encuentre una vacuna efectiva. Por otro lado está el riesgo de que la inmensa caída de la actividad económica genere una depresión de tal magnitud que desemboque también en perdidas humanas.
Establecer medidas que satisfagan ambas circunstancias es imposible, no conocemos suficientemente el virus y sus manifestaciones, e incluso los expertos tienen discrepancias en su tiempo de vida en el ambiente y la forma de palear los síntomas. Además, el virus se propaga muy rápidamente a través de las personas asintomáticas, esto empuja a mantener medidas restrictivas. En la otra cara de la moneda está el daño económico ya causado que traerá graves consecuencias y que exige acciones para la recuperación de la actividad económica instando a replantear las medidas restrictivas.
Solo queda confiar en que los mandatarios que deben tomar esas decisiones sepan asesorarse con expertos de todas las áreas involucradas: Gobiernos regionales y locales, salud pública y privada, científicos especialistas en la materia, agentes económicos como empresarios, autónomos, sindicatos, trabajadores, banca e inversores, y que en una especie de malabarismo sean capaces de implementar las medidas correctas para que podamos derrotar al virus con la menor destrucción económica posible y sus nefastas consecuencias.




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